Humberto Andrade Quezada
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Esta no fue una semana cualquiera para León, el viernes pasado, el Ayuntamiento que encabeza Héctor López Santillana, en acato a un mandato del Tribunal de lo Contencioso Administrativo repuso el fallo sobre la recolección de basura en la ciudad, con la exigencia de cumplir el artículo 134 de la Constitución. Obligación que debería asumir toda autoridad que se precie de cuidar a los ciudadanos.

Lo acontecido en sesión extraordinaria del Cabildo es un acto de legalidad, que obedeció a una determinación jurisdiccional; pero lo verdaderamente trascendente es que con con plena responsabilidad, el Ayuntamiento repara un abuso contra los leoneses, una decisión innecesaria tomada en la pasada administración, para cambiar la concesión de un servicio que no tenía quejas de la ciudadanía.

Por qué cambiar algo que funcionaba bien, en una decisión que no puede dejar de parecer amañada, arbitraria y discrecional; digamos que un traje fabricado a la medida.

Todo esto ocurrió fijando un costo mucho más alto por la prestación del servicio, con un daño a las finanzas de León de alrededor de los 3,000 millones de pesos, y con la recolección terciada de la basura en algunas de las rutas, cuando anteriormente se prestaba todos los días.

Hoy que la Constitución se ha convertido en letra muerta y la violación al estado de derecho es práctica cotidiana, vale la pena resaltar el significado del artículo 134 Constitucional mencionado, que establece que los recursos económicos se deben administrar con eficiencia, economía, transparencia y honradez, algo tan simple, que de cumplirse de acuerdo a el espíritu fijado por el constituyente, tendríamos realmente otro país.

Revisemos el gasto corriente en lo federal, veamos el subdesarrollo de la mayoría de los estados, observemos el nivel de endeudamiento de País y entidades, para saber, por la mala utilización de los recursos, que no se está cumpliendo con ello.

Que bien vendría la aplicación de la Constitución al pie de la letra, ya que vivimos en un mundo bizarro en el que las cosas suceden al revés, los acusados se convierten en acusadores, los victimarios en víctimas, los gobernantes corruptos se dan a la fuga y henchidos de cinismo se dicen objeto de persecuciones partidarias.

En el caso que nos ocupa, para reponer el fallo de la recolección, el Municipio de León conformó desde el pasado 18 de mayo una Comisión Especial que de manera profesional hizo un análisis técnico, jurídico y financiero de las 15 empresas que participaron en la licitación del 2014.

Y vale la pena mencionar que desde hace 28 años la gestión de los residuos sólidos ha sido un enorme reto para los gobiernos locales. El Ayuntamiento que en aquel momento dirigía la ciudad, enfrentó una contingencia que implicaba no sólo un tema social sino también de salud.

El concesionario del relleno sanitario, Juventino Castrejón, quien tenía el control y la operación de 57 de las 64 rutas de recolección de basura, exigió al Ayuntamiento un incremento en el pago por el servicio, y ante la negativa del Municipio, bloqueó el acceso al relleno y suspendió el servicio.

La ciudadanía alzó la voz y demostró a Castrejón que la recolección no se detendría, los particulares prestaron sus vehículos para que el Municipio pudiera continuar con la recolección de toneladas de basura, hasta normalizarse la situación.

Esta semana los miembros del Ayuntamiento que votaron a favor del nuevo fallo, vuelven a dar voz a la ciudadanía; actuando con valentía ante los riesgos que presagian los abogados de una de las empresas que tenía la concesión y ante los retos de que el servicio continúe normalmente.

Hay que mencionar que todo esto se derivó, debido al recurso presentado por los ex recolectores de J.S. Hermanos ante el Tribunal, y que gracias a ello, hoy queda la sensación entre los leoneses que se repara un agravio, que se ventila algo que olía muy mal y no era precisamente la basura.

Que se airea la función pública para ejercerse con la frente en alto, sin búsqueda de beneficios personales. Y es digno de resaltar por el beneficio de empezar a creer en nuestros representantes, sin interpretaciones políticas que rayan en el simplismo.

De ese tamaño es lo que implica cumplir al pie de la letra las leyes, en un tema fundamental para la ciudad. Ya habrá oportunidad de analizar más delante incluso el manejo de la basura por parte del Municipio, porque el tema da para más. Por lo pronto, no fue una semana cualquiera.