Humberto Andrade Quezada
handrade83@hotmail.com

Este viernes pasado, falleció nuestra amiga la Diputada Federal Mayra Enríquez Vanderkam; mujer combativa, merecedora del aprecio y reconocimiento en todos los ámbitos en los que se desempeñó.

Este es un año especial para Guanajuato, porque iniciará el proceso electoral con condiciones diferentes, por primera vez en la historia, iremos a una contienda electoral con paridad de género, en justo reconocimiento y aceptación del valor de las mujeres, y del espacio que deben ocupar en la sociedad.

Y me da gusto usar ese marco con toda intención, para envolver y contextualizar la partida de Mayra, ya que ella dedicó su vida a luchar en defensa de la mujer y en contra de las injusticias y desigualdades que siguen padeciendo.

Era una jovencita cuando la conocí, fue mi compañera de fórmula a la diputación federal en 1994 a la LVI Legislatura, Diputada suplente por el distrito XI; un distrito muy grande territorialmente en la ciudad de León, que tiempo después se modificó por una redistritación.

Por su alegría y entusiasmo parecía una niña, era menudita de complexión, pero al debatir y convencer, crecía, con una firmeza que desearían muchos mayores. Era un impulso fresco en proyectos y en campaña.

Hace pocas semanas platicando en mi oficina, me comentó con su turbante en la cabeza, símbolo claro del tratamiento de quimioterapia y de su valor para enfrentar la vida sin cortapisas ni frivolidades, que por fin había salido victoriosa de esa lucha terrible contra su enfermedad.

Como una guerrera incansable la conocí y así seguía manifestándose, firme, sólida, segura de que cumpliendo su tratamiento al pie de la letra, habría de vencer el cáncer -que lástima que esa lucha no se dio en en tribuna, porque de haber sido así, seguramente habría ganado- pero la vida tiene caminos impredecibles y extraños, que hacen resaltar lo aportado en vida.

Luchó por igual hasta el final, a favor de sus convicciones y principios por el bien común, que contra ese mal terrible que se la llevó.

Le agradecemos su amistad y su aportación a la vida democrática de nuestro País, desde el Congreso del Estado como diputada local, desde el Ayuntamiento de León como regidora, síndico y Secretaría del Ayuntamiento, y desde el Congreso federal.

Fue una mujer fuerte, pero al mismo tiempo una mujer sensible y comprometida con su ciudad, su estado y su país, basta recordarla encabezando aquel movimiento ciudadano junto a su marido Beto Cifuentes, denominado “Salvemos nuestra casa”, una causa que defendió el patrimonio de cientos de familias leonesas que estuvieron a punto de perder su hogar frente a la crisis económica del 94 y 95.

Tras su partida, honremos su memoria desde su legado y sus aportaciones para hacer de México un país mejor. Un abrazo a la familia y amigos de Mayra Angélica Enríquez Vanderkam.