Humberto Andrade Quezada
handrade83@hotmail.com

No es necesario el malsano oportunismo político ante lo que ocurre, más bien, resulta inevitable el sorprenderse ante los acontecimientos vergonzosos que pasan en todo el País.

Realmente acudimos todos los días a la comedia de las equivocaciones, al desprestigio de la función pública y a la falta de capacidad del gobierno federal, para poner remedio en todos los ámbitos de su responsabilidad.

No es arte de magia que se abra un socavón en el paso exprés de la autopista México-Cuernavaca, que surja un gran agujero en la carretera cuál hoyo negro, y engulla a quien en infortunio le tocó pasar por ahí; ni inesperado escuchar las excusas del Secretario de SCT. Y menos sorpresivo el verlo ofreciendo un millón de pesos a los familiares de las dos personas que cayeron en el enorme agujero y perdieron la vida.

Ese intento de reparación de daño tan superficial, ejemplifica la conducta irresponsable, el alejamiento al sentir del ciudadano; una actitud que trivializa la tragedia vivida en diferentes escenarios, que oculta la impunidad de contratistas y dependencias que en connivencia, ejecutan obras sin la calidad requerida, con contratos inflados y con constructoras asignadas previo al envío de recursos a los estados para la ejecución de los contratos.

¿Quieren alguna referencia cercana?, la tenemos en el caso del distribuidor vial Benito Juárez en León, una obra federal realizada en su inicio por la misma constructora responsable del socavón y que a casi tres años de iniciada no puede ser concluida.

Puente de pesadilla para miles de leoneses que no pueden transitar por la zona sin molestias, riesgos y demoras terribles, obra en la que han corregido trazos y enmendado fallas, tirado partes ya construidas; y ahora llegan a extremos de pintar la parte baja para tapar fisuras, de sembrar chapopote en la carpeta, sobre lo que debe ser concreto.

Todo cabe, todo se permite, menos la legalidad, y para alentar el ridículo y el absurdo, solo faltaba ver comparecer al ex gobernador de Veracruz Javier Duarte, ante la jueza de Distrito, con unos fiscales enviados por la PGR, que estuvieron a punto de permitirle la beatificación y la absolución con su lamentable actuación.

Este personaje que podría ser uno de los tres chiflados, se comporta ante los medios y la justicia con una conducta esquizoide que no corresponde a lo que está enfrentando.

Duarte, según su propia declaración patrimonial, a lo largo de casi seis años de gobierno obtuvo 13 millones de pesos, los que, en el supuesto de que los hubiera ahorrado íntegros, sin gastar un solo centavo, no le alcanzaría para adquirir propiedades por todas partes. Tan solo en Madrid, se tiene identificado un departamento frente al parque el Retiro, con un valor superior a los 5 millones de euros y un penthouse en Miami por más de 10 millones de dólares.

Por lo cual, en medio del descrédito y la impopularidad, sin una brizna de autocrítica del gobierno, no queda otro camino de interpretación que los intereses económicos y la complicidad, en estos hechos relatados que sólo son una muestra.

Y para rematar la semana y cerrar con broche de oro, arrancó el Sistema Nacional Anticorrupción, sin contar con el titular, en otras palabras, empieza todo el armado para combatir ese mal que corroe al país, sin tener al responsable de dirigirlo. El mundo del absurdo, bienvenidos.